
De niño, venia 1 vez al año a la Capital, generalmente en las vacaciones, viajaba por varias razones, la principal era visitar a mi abuela que vivía acá, y también hacer varias compras, recuerdo que siempre terminaba cansado, mi mama me agarraba del brazo y me hacia recorrer Santiago de extremo a extremo para comprar zapatos, telas, uniforme, útiles escolares, ropa, libros mil cosas, y cuando no salía con mi mama, acompañaba a mi abuela a comprar sus mimbres, quesos, carnes ahumadas, súper mercado, feria y así conocí muchas partes antiguas de esta ciudad que ya no existen.
Hoy Salí a buscar un lugar donde arreglar las bicicletas para tenerlas tiki taka para aprovechar los días de sol que se vienen, y me fui directo a la calle San Diego, donde según mi memoria, habían varias tiendas y fabricas de bicicletas… pero ya casi no reconocí la calle… las primeras cuadras donde antaño estaban llenas de libreros, hay muchos menos de los que habían… y de las tiendas de bicicletas, súper pocas, de hecho solamente encontré un lugar en el que me hicieran los arreglos, ya que todos los demás eran solo locales de venta. Todo está lleno de productos del Oriente, lleno de comercios nuevos de cosas que me eran inútiles en ese momento, lleno de gente que llego a un lugar lleno de historia a borrarla y comenzar nuevos negocios, alterar la tradición.
Ya no reconozco muchos de los lugares donde solía ir cuando chico, la ciudad ha cambiado mucho, desde que me vine a vivir a la capital que he visto como echan abajo las casas antiguas lindas, y como emergen altos edificios, como los negocios no son atendidos por sus dueños, y como la quesería de puente alto, ya no hace más ese `Parmesano con que mi abuela cubría los tallarines, el lino de Independencia es de Nylon, y los almacenes de la Estación Central, con esos productos del Sur, ya no abren mas, ahora los supermercados han roto esas tradiciones, y al ver como todo esto sucede, me apena, me apena por que perdemos nuestra identidad, perdemos cultura, perdemos esa cosa rica que tenia esta ciudad, que nos hacía sentir que a pesar de estar en la Capital, teníamos en cada esquina un pedacito de Provincia, de esa cosa cálida del Interior.
-Días muy buenos, de descanso, de cocinar, de salir a caminar por esos lugares que no recorría hace años.

4 aportes:
todo cambia, menos uno mismo.
solo variamos un poco
todo cambia, menos uno mismo.
solo variamos un poco
Sebastián mi joven amigo. Te platicaré que aquí en oaxaca, aún cuando las costumbres han cambiado algo, la ciudad aún se deja reconocer. Aún puedo caminar por sus calles húmedas como labios y el duende de la imaginación me toma de la mano.
Vine a contarte que inicié un nuevo blog, con los textos en mi voz, ojalá que me visites bien recordado amigo.
Te dejo mi abrazo oaxaqueño
Sebastían, vine a provocar otra vez tu visita. Tengo un recuerdo muy grato de tí. Como un joven sano, un hombre bueno, y lo digo con respeto y gratitud, porque esos son valores que la juventud va perdiendo y me agrada encontrarlos en tí
Ojalà que te animes, pero sobre todo a seguir escribiendo. Me agrada mucho el amor con el que hablas de tus tradiciones, de lo que se pierde y no debe ser... En fin creo que debes seguir mostrando quien eres
Te dejo mi abrazo cariñoso
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